Lápida de Francisco Pallás y Puig, el marfilista, en Valbona.

03.05.2021

La lápida de Francisco Pallás y Puig en el cementerio de Valbona es una magnífica cerámica de reflejo metálico de La Ceramo, probablemente obra del famoso escultor Antonio Yerro Feltrer. El epitafio lo redactó Francisco Pallás mismo:

"¡Caminante! Una oración te ruega en caridad, Francisco Pallás Puig".

Además de la excelente calidad de la obra, podemos ver en esta lápida algunos motivos alegóricos de la Mitología Griega Clásica. En primer término tenemos un ángel doliente con las alas cerradas que simboliza el duelo. Éste es un ángel que custodia el alma de los difuntos. En su mano izquierda vemos una guirnalda que está colocando sobre un ánfora cubierta por un velo. La guirnalda simboliza el pago de la vida piadosa del cristiano al entrar al paraíso celestial, el ánfora representa los restos del finado y el velo que la cubre simboliza la tristeza y el luto. En la mano derecha mantiene una antorcha encendida boca abajo que simboliza la muerte. A los dos lados hay plantas de adormidera que nos sugieren el dulce sueño eterno, y, en el suelo, hojas de hiedra, símbolo de la fidelidad de la memoria. Al fondo tenemos dos palmeras que nos evocan la resurrección de Cristo y su triunfo sobre la muerte.

Francisco Pallás Puig, nace en 1858 en Quart de Poblet, hijo de José Pallás Cercós y de Catalina Puig Andrés. Siendo niño empieza a trabajar como operario en la fábrica de azulejos de la familia Valldecabres. Al poco tiempo se matricula en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Algunos de sus profesores fueron Rafael Berenguer Condé, iniciador de la saga familiar Berenguer, de pintores valencianos, Eduardo Soler Pérez, miembro de la Institución Libre de Enseñanza, Felipe Farinós Tortosa, excelente escultor religioso en mármol, madera o marfil, y Joaquín Sorolla, el famosísimo pintor valenciano.

En 1886 se casa con Consuelo Martínez Ferrer, que era hijastra de José Ros Furió uno de los fundadores de la fábrica de tejas y mayólicas La Ceramo de Benicalap, donde trabaja al principio. Éste es el taller donde se realizaron los azulejos de La Escalinata de Teruel en 1921. Después se traslada a la calle de Roteros, 13, en Valencia y allí tuvieron a sus 5 hijos: Consuelo, Teresa, Francisco, José y Luís. En 1890 crea su propio taller llamado Taller de Pallás, en Valencia. Hacia 1896 comienza la bonanza económica de la familia y se trasladan a una vivienda-taller diseñada por el propio artista en la calle del Doctor Sanchís Bergón. En la decoración exterior del taller, Francisco esculpió dragones con reflejo metálico que fueron producidos en La Ceramo.

Entre sus trabajos está la medalla que celebraba de la visita a España del famoso astrónomo francés Camile Flammarion, para presenciar el eclipse solar total del año 1900 en Elche. En 1903 esculpirá unas medallas de bronce con la cara de Sagasta con motivo de su fallecimiento.

Hacia 1918, cierra el Taller de Pallás y abre otro en la céntrica calle del Mar, al lado del Hotel Inglés, donde se alojaban posibles clientes.

La familia de Francisco Pallas se desplazaba con frecuencia a diferentes localidades de la provincia de Teruel, donde la familia disfrutaba de una de sus mayores aficiones, la equitación. Y en 1926 compran una casa en Valbona, en la calle Primo de Rivera. Valbona no solo le servía para descansar de la gran ciudad, sino que le inspiraba para sus obras. Solía proyectar y moldear, en arcilla figuras, modelos que a su regreso a Valencia plasmaba en marfil. Hasta Valbona se desplazaban compradores interesados en adquirir sus obras. Antes del verano de 1926, tuvo la visita de un mercader que le compró un grupo escultórico por mil pesetas.

Ese año su salud comenzó a resentirse y se le agravó una dolencia que ya padecía. Falleció el 25 de agosto de 1926 a los 77 años, y fue velado y enterrado en estricta intimidad, recibiendo sepultura en el pequeño cementerio de Valbona.

Pallas y Puig destacó especialmente en el arte de la talla sobre marfil y hueso, especializándose en artículos como varillas de abanicos o piezas ornamentales. Sus obras son reproducciones al detalle, pero durante décadas se consideraron falsificaciones; este fue el motivo de su caída en desgracia y el posterior olvido de su arte. El artista valenciano trabajaba habitualmente para un marchante francés. El marchante adquiría los trabajos de Pallás, pero posteriormente los vendía a museos y colecciones como piezas auténticas. Su espectacular calidad hacía muy difícil su identificación y por esta razón, grandes museos de todo el mundo, de la talla del Museo del Louvre, tienen hoy piezas de Pallás y Puig en sus colecciones. Cuando en 1944, muchos años después de su muerte, un experto descubrió que las piezas no eran realmente antiguas el escándalo alcanzó al tallista, a quien se llegó a conocer como "el falsificador".


Para saber mas sobre él: Artistas y obras de la Familia Pallás: Francisco Pallás Puig (artistasyobraspallas.blogspot.com)

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